Conservación comunitaria: Asháninka, Machiguenga y las áreas privadas de Junín
De las reservas comunales a las áreas de conservación privadas como Ilish Pichacoto y La Niebla Forest, la conservación en Junín la sostienen las comunidades.
En Junín, gran parte de la conservación no la hace el Estado solo: la sostienen las comunidades. Las Reservas Comunales Asháninka y Machiguenga son gestionadas de forma conjunta entre el Estado y los pueblos indígenas, quienes deciden el uso sostenible de sus bosques y defienden su territorio frente a la deforestación y las actividades ilícitas.
A esto se suman las áreas de conservación regional y privada. El Área de Conservación Regional Huaytapallana resguarda la puna y los glaciares. Las áreas de conservación privadas (ACP) complementan el sistema: Ilish Pichacoto (329,26 ha, reconocida en 2014), La Niebla Forest (70,28 ha, 2020) y Paraje Capiro Llaylla (350,18 ha, 2021) protegen fragmentos de bosque de neblina y puna que reconectan el paisaje.
Los bionegocios inclusivos son la otra cara de esta moneda: café, cacao y miel orgánica producidos bajo sistemas agroforestales permiten que las comunidades vivan del bosque en pie. La Reserva de Biosfera Avireri-VRAEM articula estas iniciativas con estrategias REDD+ que valoran el carbono almacenado.
La lección de Junín es clara: la conservación duradera es la que se hace con la gente que vive en el territorio. Sin comunidades, no hay bosque que dure.



